La Habana, puerto de acogida para muchos foráneos a lo largo de su existencia, no deja de sorprendernos con la presencia de figuras internacionales. Muchos nos pasan desapercebidos hasta que, gracias a la curiosidad de algún interesado, llaman nuestra atención para dedicarles un espacio en nuestras páginas.
Y así ha sucedido con la figura de Leonardo Márquez Araujo, El Tigre de Tacaballa. (Ciudad de México, 8 de enero de 1820 – La Habana, Cuba; 5 de julio de 1913). Fue un militar mexicano, quien sirvió en la guerra contra los Estados Unidos, la llamada Guerra de Intervención Estadounidense 1846-1848; fue un partidario de Antonio López de Santa Anna en el movimiento revolucionario de 1849. Después de la caída de aquel presidente, Márquez apoyó a Miguel Miramón y Félix María Zuloaga contra Benito Juárez. En 1862, se unió a la causa de los franceses, y ofreció sus servicios, ayudando al establecimiento del poder de Maximiliano I de México. Despues de multiples peripecias estratégicas fallidas fue derrotado y después de permanecer oculto durante varios meses en una cripta tomó el camino de Veracruz disfrazado, y luego se fugó hacia La Habana . Fue expresamente excluido de la amnistía nacional de 1870.
Tras conseguir un indulto, años después, volvió a México, epro ya eran otros tiempos por lo qeu regresó a La Habanac donde falleció el 5 de julio de 1913 a la avanzada edad de 93 años.
El 20 de abril de 1907 adquirió la propiedad número 5856, ubicada en el Cuartel Nor Oeste 1 Campo Común, donde reposan hoy sus restos.





