Cementerios desaparecidos de La Habana

FORTALEZA SANTO DOMINGO DE ATARÉS. Antecedentes históricos y valores patrimoniales

FORTALEZA SANTO DOMINGO DE ATARÉS

Colectivo de autores: Alihanna Otón Reyes, Gabriela Rodriguez Pla, Danete Soque Borroto, Alismelys Pérez Rdguez, Dianelys Duany Manrique,Reynaldo Gato Hernandez.
( Compilación tomada del trabajo de Curso Fortaleza Santo Domingo de Atarés. Diagnóstico de bienes inmuebles. La Habana. Junio 2014. Colegio San Gerónimo de La Habana.)

Castillo de AtarésFinalizada la ocupación de La Habana por los ingleses en 1763, la metrópoli española se replanteó el sistema defensivo de sus colonias. Por este motivo, en ese mismo año, se creó la Junta de Generales para establecer las medidas a implementar y el 25 de septiembre de 1765, por Real Decreto del Rey Carlos III de España, se instituyó el plan del conjunto defensivo del Caribe.

En Cuba este plan contemplaba la modernización de las viejas fortalezas y la creación de una serie de fortificaciones que protegiera la comunicación de la ciudad y cruzara sus fuegos en caso de algún ataque. Los encargados de este proyecto que incluyó la construcción del Segundo Sistema Defensivo de la Plaza de La Habana fueron Ambrosio de Funes de Villalpando, Conde de Ricla, nuevo capitán general y gobernador de la Isla de Cuba; Alejandro O’Reilly, inspector general de milicias; y el brigadier de ingenieros Silvestre Abarca.

Por este motivo comenzó la construcción del Fuerte de Atarés. El terreno elegido para la construcción de esta fortaleza fue la Loma de Soto debido a su importancia estratégica para defender el fondo de la bahía. En relación a este tema, Silvestre de Abarca (1771) describe y argumenta esta ubicación:

“Después de tomar el Príncipe, el enemigo pensará en atacar el Castillo de Atarés, a fin de poder con más facilidad atacar la Plaza, aunque para esto no es preciso dicho ataque, pues no lo necesitan más que para facilitar arrimarse a la Muralla por la parte del Astillero”

El área donde se encuentra localizada la batería Santo Domingo de Atarés ha sido prospectada por el Gabinete de Arqueología con el objetivo de documentar el estudio que, para la restauración de esta, viene desarrollando la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. Como parte de estos trabajos se realizó una exhaustiva búsqueda en archivos y bibliotecas durante la cual apareció una imagen, fechada en 1898, en la que se ve el terraplén de la fortaleza, donde se almacenaba un gran número de proyectiles de artillería encontrados en el año 2012.

Valor histórico

El inmueble ha sido testigo de varios períodos históricos de la nación cubana así como de algunos hechos como el ocurrido a un grupo de expedicionarios que desembarcaron junto a Narciso López por Bahía Honda (Pinar del Río), a bordo del Vapor Pampero y luego de tres días de detención por las tropas españolas, el 16 de agosto de 1851, fueron fusilados. Además de este hecho, es importante mencionar el alzamiento del 8 de noviembre de 1933 en el que antiguos oficiales desplazados y otros elementos de movimientos derechistas, en contra del gobierno de Ramón Grau San Martín, se refugiaron en este lugar y por este motivo, la batería de Atarés fue blanco por primera vez, del fuego de la artillería.

Atendiendo a su tipología, este inmueble está definido como una fortaleza sin baluartes ya que su traza no responde simplemente a la clásica tipología de Valor arquitectónico baterías desarrollada en este período, destacando así la perfección y belleza del diseño y su funcionabilidad.

Valor conmemorativo

En 1914 el Escuadrón K del Regimiento número 1 de la Guardia Rural, de guarnición en el Castillo de Atarés, levantó un obelisco de mármol que perpetúa la memoria de los expedicionarios del Vapor Pampero y señala el lugar exacto de este hecho histórico.

Tipología constructiva funcional

A pesar de las intervenciones no adecuadas a las que ha sido sometido el inmueble, este no ha perdido su valor de integridad, ya que, sin importar el transcurso de los años, aún están presentes cada una de sus etapas.

La construcción de la Fortaleza de Santo Domingo de Atarés data del siglo XVIII (entre 1763 y 1767), y por tanto, presenta las características arquitectónicas propias de este periodo. Es una construcción militar no abaluartada, cuya única planta en forma de hexágono se encuentra circundada por un foso. El acceso a la edificación es a través de dos escaleras. Los techos son abovedados y presenta claraboyas hacia la parte alta de los muros de los cuarteles. Una escalera de piedra se extiende desde la planta baja hasta la parte superior. Los parapetos y contrafuertes se encuentran en los espacios exteriores. Su gran estructura resaltando sobre el empinado emplazamiento de la Loma de Soto lo hace parecer un castillo, pero en realidad se trata de una batería, según la nomenclatura técnica.

Los materiales componentes de esta edificación son principalmente los sillares labrados en piedra caliza y el mortero a base de cal, arena y agua. Los pisos son de piedra de San Miguel. También se aprecian otros materiales como el hierro, la madera y el ladrillo en rejas, puertas y cúpulas respectivamente.

Valoración de las intervenciones anteriores realizadas al inmueble

Desde el punto de vista funcional, la fortaleza siempre se ha usado con fines militares, construyéndose inicialmente con el objetivo de contrarrestar los ataques de piratas y corsarios a la Bahía de La Habana. Desde 1898 y hasta el triunfo de la Revolución su uso cambió en reiteradas ocasiones, pasando incluso por condición de prisión. A partir de 1959 fue utilizado por la Marina de Guerra de la Fuerzas Armadas Revolucionarias y en 1994 pasó a ser sede de maniobra militares del MININT. En la actualidad se encuentra en estado de rehabilitación.

La batería recibió su primera reparación tras el azote de un huracán en 1786 según las investigaciones realizadas por la M.S.C Arq. Consuelo Real González, la cual plasma esta información sin detalles añadidos en su Tesis de Maestría Análisis y valoración de los deterioros en la fortaleza de Santo Domingo de Atarés.

El 20 de abril de 1850 se creó un cementerio provisional en la falda sureste de la Loma de Soto, en el que fueron enterrados más de mil cadáveres cuando una epidemia de cólera violentó la ciudad. Esta utilidad fue extendida hasta 1868, pero no ocasionó daños a la edificación, en la actualidad no se han realizado las excavaciones para apoyar esta información. En 1861 se destinó un presupuesto para una reparación general, la cual incluyó la modernización de su artillería con el establecimiento de cañones de ánima rayada.

Durante el progreso del tercer sistema defensivo de la plaza La Habana de 1895 a 1898, en parte de las bóvedas se instauró el polvorín central de municiones de la línea exterior, se resarcieron las explanadas, colocaron pararrayos e instalaron 19 piezas de artillería.

Las intervenciones descritas anteriormente no provocaron afectaciones a la batería. Por otro lado, favorecieron la modernización, reparación y nuevas instalaciones que fueron llevadas a cabo sin afectar la función original de la edificación y su estructura. Sin embargo, en 1901 se ejecutó una intervención que comprendió reformas consistentes en obras sanitarias y claraboyas abiertas en el techo a modo de lucernario, para proporcionar una mayor ventilación y claridad en las bóvedas destinadas como cuarteles. Estos trabajos afectaron la consolidación de las bóvedas y modificaron la estructura original de la edificación, dando paso a la pérdida de autenticidad, elemento que perjudica su valor patrimonial.

Una de las reformas más importantes que ha tenido el inmueble fue a inicios del siglo XX, ya que con el trabajo de los reclusos establecidos allí se construyó la carretera que comunica la ciudad con la batería, vía por la cual se puede acceder hoy. En 1917 pasó a ser cuartel de caballería de ejército, lo cual llevó a cabo la construcción de una caballeriza en las áreas aledañas, que rompió con el valor estético del inmueble.

En 1948, el entonces ministro de Obras Públicas, arquitecto José San Martín, sobrino del presidente Grau San Martín, orientó la extracción de arcilla de la Loma de Soto, ello produjo afectaciones estructurales en la obra, lo cual fue reparado con urgencia, pero los daños que produjo siguen presentes en el inmueble, por estas razones esta es una de las intervenciones que más daños ha ocasionado estructuralmente a la batería.

BIBLIOGRAFÍA

Blanes Martín, Juana Tamara. La fortificación española en América de los orígenes a nuestros días. Madrid: IV Congreso de Castellología. 2012
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Ramos Zúñiga, Antonio. La Fortificación española en Cuba Siglos XVI-XIX. s.l.:s.n., s.a.
Real González, Consuelo. Tesis de Maestría: Análisis y valoración de los deterioros en la Fortaleza de Santo Domingo de Atarés. La Habana. CUJAE.2012
Suárez Fernández, Jesús Ignacio. Castillo de Atarés: Obra principal del segundo sistema defensivo. En: Verde Olivo, N°3. [La Habana] 2008

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