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Espacios Interiores: Zona de Monumentos de Primera

Autor; Evelin Pérez

Vista de la Zona de Monumentos de Primera Categoría

Cuando se entra a la Necrópolis Cristóbal Colón, sobre todo quien no la conoce o nunca ha desandado por sus calles, prealece la incerteza de qué se va a encontrar.No en pocas ocasiones llega un visitante extranjero que antes de aventurarse más allá de los primeros metros de su entrada norte, pregunta: “y qué hay dentro”, “qué puedo encontrar”, “qué famosos se encuentran enterrados aquí”. Para quien ha entrado al menos en una ocasión, incluso abatido por la pérdida de un ser querido, le es imposible dejar de reparar al menos en la Zona de Monumentos de primera categoría.

La Zona de Monumento de primera categoría comienza con su imponente Arco de Triunfo y culmina en la Capilla Central. Es la Avenida principal Cristóbal Colón y debe su nominativo al proyecto del Arquitecto Calixto de Loira, quien previó una primera plaza para erigir un monumento que guardara los restos del Almirante. Aunque fuera planificado, este monumento nunca se construyó, pero la espacialidad que ofrece la plaza permite una visualidad que abarca en toda su extensión de las construcciones que existen desde la propia Portada Norte hasta la Capilla Central. La uniformidad lograda por el blanco del mármol proveniente en su mayoría de las canteras de Carrara en Italia, de donde mismo seleccionaran sus bloques para esculpir grandes de la Historia del Arte como el mismo Michelangelo, Raffaello Sanzio, Gian Lorenzo Bernini, por solo mencionar algunos, es interrumpida a momentos por la piedra caliza y el granito.

Descansan a lo largo de esta avenida personalidades políticas de la nación, como algunos de los presidentes de la Cuba, ya República, a partir del siglo XX: Carlos Manuel de Céspedes Quesada, Alfredo Zayas y José Miguel Gómez.
Es la Zona de Monumentos de Primera categoría el mayor exponente de la riqueza económica y la posición social, por ende, en que se encontraban sus propietarios. Los precios más costosos de los terrenos, las mayores exigencias referidas al tamaño mínimo a parcelar, los materiales a utilizar y la complejidad y exquisitez en la hechura de rejas, esculturas y talla decorativa lo demuestran. Estudiar esta Zona permite conocer la historia de la sociedad burguesa de la República cubana en sus años de mayor esplendor.

Se pueden apreciar durante el trayecto las obras de importantes artistas. A cada paso se puede reconocer la simbología funeraria con la representación de antorchas invertidas, espigas de palmas, columnas truncas y obeliscos cubiertos por sudarios. Una visita más detenida develará líneas de la historia de nuestra nación inmersas entre el Arte y la Arquitectura.

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